"El 19 de enero de 1996 me levanté a las tres de la mafiana. Mi cuerpo temblaba... volteé la cabeza para mirar en dirección hacia el sonido, y alli, toda radiante, se hallaba una figura vestida de blanco. ERA EL SENOR...
¿Cómo es posible que esto me estuviese sucedicndo?', me pregunté miemtras empezaba a temblar...y a llorar por el amor y el gozo que sentía.
'Hija mía...Soy tú Señor, deseo hablarte. Voy a visitarte muchas veces antes de culminar lo que estoy haciendo.'
El impacto de su voz, sus palabras y su mensaje me estremecieron con una fuerza sobrenatural."